El hielo se prensa en el corazón
y la tristeza no para de llorar
se queda amargada el alma
por no entender donde esta su amada.
Fría y pálida desvanecida su belleza
detrás de un vidrio y madera vieja
mientras la culpa lo afligía, no le dio vida
a la vida que llevaba en el vientre
la dulce querida esposa.
Sus noches fueron castigo, el sueño la pesadilla
el día su soledad y las tardes su desencuentro,
el remordimiento quedo impregnado , el solo y alejado.
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