Ella perdida de amor
en el sendero equivocado
jugando con fuego, locura y desenfreno.
Solo las sabanas son testigo de la pasión
que propagaban los cuerpos al desnudo
con dos hombres ya atados.
A pesar de su hermosura , cupido no la había
flechado hacia el hombre indicado y pobre de ella
destruida por amor impropio, indignada corto sus venas
y nunca mas volvió a despertar.
Maria Guillermina
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